Nuevas Voces: Silvia Itkin

Nunca terminamos de conocernos

Entrevista: Mariana Iglesias

Nunca terminamos de conocernosAdemás de escritora, Silvia Itkin es periodista y editora. Estuvo a cargo de Ediciones B en Penguin Random House y trabajó en distintos medios gráficos y audiovisuales, incluso se desempeñó como ghostwriter. Actualmente es editora de Obloshka, un joven sello editorial conformado por “personas que no pueden vivir sin leer”. El libro Nunca terminamos de conocernos (La parte maldita, 2018) es su primer volumen de cuentos; compila nueve relatos de una “notable madurez, salidos de la textura de la existencia, atentos a la corporeidad de los sentidos y la humildad de los detalles, tal como lo proclamaba Flannery O’Connor”, afirma Inés Fernández Moreno en la contratapa. Pero, ¿cómo fue el camino hacia su publicación? ¿Cómo influyó el trabajo como editora a la hora de sentarse a escribir? ¿Cuál fue el proceso de relectura para corrección?

En diálogo con la propia Silvia Itkin, pudimos saber que pasó muchos años escribiendo por el genuino deseo de hacerlo, pero sin contemplar la posibilidad de publicar. Sin embargo, luego de un tiempo encontró cierta voz que comenzó a identificar como propia. Ese hallazgo le permitió rever textos que ya tenían unos cuantos años y reconoció un mundo en común entre aquellos escritos y los más nuevos. “Ahí apareció algo y comenzó la búsqueda de un punto que los uniera para vislumbrar un posible libro”.

Por momentos le esquivó a la posibilidad de publicar: “Me parecía que esa acción podía arruinar el placer que me genera escribir”. Desde que empezó a hacerse la idea del libro, hasta su salida en agosto de 2018 pasaron tres años y la autora advirtió su propio miedo a un alto nivel de exposición. “Estoy en un mundo profesional de escritores y editores, y en la ficción, como en ningún otro tipo de texto, aparecen cosas inesperadas, propias, y elementos que quedan fuera de todo cálculo previsible”.

¿Qué papel desempeñó tu profesión de editora al momento de enfrentarte con el editor del libro?

ㅡEste proceso comenzó antes. En el momento que entregás el manuscrito a la editorial es porque tenés confianza de que el texto está en condiciones de ser publicado. En mi caso, trabajé con Mauricio Koch, que es el editor de La Parte Maldita, la editorial que publicó Nunca terminamos de conocernos, con quién inclusive tenemos diferencias estéticas relevantes que me obligaron a correrme de mi lugar de editora y a confiar en sus observaciones. Por otra parte, tengo experiencia en talleres de escritura y estoy acostumbrada a desapegarme de los textos, a socializar el material con personas en las que confío; este manuscrito lo leyeron dos amigas escritoras, además de Liliana Heker, mi maestra de taller, y Mauricio Koch con quien trabajé línea por línea cada uno de los cuentos.

Silvia Itkin

Silvia Itkin

Desde afuera es fácil idealizar el lugar del escritor y el momento de “éxito” que supone la publicación. ¿Cuál es el lado B?

ㅡEn mi caso, ya estoy desprendida del texto y focalizada en el trabajo de seguir escribiendo. Sin embargo, uno es el escritor que puede y no debe pensar cómo lo van a leer. Hay que estar preparado para aceptar que lo que está escrito y publicado es distinto a lo que estaba en la cabeza del autor. Lo que importa finalmente está escrito.

Me permití habilitar las otras miradas que necesita un texto, apelando al trabajo que desarrollé en el taller de Inés Fernández Moreno y el aprendizaje de dramaturgia con Ariel Barchilón. Para mí, fue difícil asumir que tenía un libro de cuentos y que parte de mi conformación profesional tenía que ver con escribir.

¿Cómo podemos definir Nunca terminamos de conocernos?

ㅡEl libro tiene un hilo conductor que se sostiene con cuentos realistas donde prima lo vincular. Para mí, fue fundamental escuchar la voz narradora que surgió a partir de un trabajo fuerte de dramaturgia. Es cierto que no son grandes conflictos, sin embargo, mi idea fue trabajar esas historias en profundidad y sobre todo que los personajes estén vivos y activos; no los quiero como parte del decorado de un texto. No necesariamente me ceñí a la estructura clásica de un cuento. Creo que lo que tracciona son los conflictos; que los personajes estén vivos y que les pasen cosas me va marcando los caminos a explorar.

¿Cuál es tu proceso de escritura?

ㅡEl disparador puede ser una situación, una palabra o un personaje. Algo ínfimo. El mayor desafío es lidiar con la espera, mientras tanto escribo y leo. En este punto es interesante destacar que hay lecturas que son estimulantes para escribir y otras reflexivas. También hay algún texto que leí y me permitió encontrar soluciones para los míos. Pero, en general, cuando estoy trabada dejo ese escrito y retomo algún otro; así la solución aparece en el momento menos esperado. La clave es el trabajo diario, que a veces es muy fértil y se avanza a paso firme; y otras veces son solo sentadas para tocar tres verbos.

ㅡ¿En qué desafío literario te encuentra esta entrevista?

ㅡEstoy escribiendo algo que no tiene nada que ver con el libro publicado y eso me tranquiliza porque empecé a reconocer que aparecían ideas que tenían una voz ya conocida y no quería volver a ella en este momento. Es un proyecto de más largo aliento que me resulta difícil. En paralelo, voy retomando algunos cuentos que escribí hace un tiempo o surgen otras ideas. Por el momento, es un trabajo diario que veremos para dónde se encamina, quizás sea una nouvelle.

Obloshka. Un catálogo conformado por personas que no pueden vivir sin leer

En 2018, Silvia Itkin se asoció con Gastón Levín para fundar Obloshka, una editorial de narrativa que abrió su apuesta con dos títulos: la novela Pulpa, de Florencia Canosa, y el libro de cuentos Los bordes del mundo, de Gilda Manso.

Obloshka, que en ruso significa “contratapa”,  ya presentó su tercer título: la novela “Enana blanca”, de Daniel Guebel, y en octubre lanzará Con perdón de la palabra, de Natalia Crespo. “Nuestro plan editorial intenta pivotear entre voces nuevas y algunas reediciones, como es el caso de un texto de Inés Fernández Moreno y otro de Gustavo Nielsen que serán los próximos textos que integrarán el catálogo”, explica.

Antes de confirmar la publicación de un texto, lo exponen “a acaloradas discusiones” y cada uno de los editores justifica su mirada y por qué considera que ese texto es valioso y, sobre todo, por qué lo sería para Obloshka.

De esta manera, “la premisa es armar un catálogo definido por dos personas apasionadas e intervenidas por ese impulso vital de la lectura que les juega profundamente en su fibra de editores”, concluyó Itkin.