Dossier: Inteligencia Artificial

¿Quién escribió esto?

por Redacción Fundación La Balandra

Algo cambió. Cambió muchas veces. Cambió a través del tiempo, de muchas fórmulas, de muchos patrones. Por ejemplo: cuando los captcha (ese test automático para distinguir a los ordenadores de los seres vivos) invirtieron los roles y comenzaron a preguntarnos si nosotros, los seres vivos, no éramos un robot. Cuando los algoritmos decidieron por nosotros qué ver y qué no ver en redes y páginas web. O antes, al leer cuentos como “Los superjuguetes duran todo el verano”, de Brian Aldiss, que se convertiría en el film A. I. Inteligencia Artificial. O antes, cuando HAL 9000, la computadora de 2001 Odisea del espacio, se tomó ciertas licencias más allá de su programación. O cuando Skynet, el sistema informático de Terminator, esclaviza la humanidad y gobierna lo poco que queda de ella. O en alguno de los tantos ejemplos que aquí se omiten pero que podrían engrosar la larga lista de obras literarias y cinematográficas que se adelantaron a su época. “Nos maravillamos cuando creamos la Inteligencia Artificial”, dice Morfeo en Matrix. Bien ya lo cantó Solari, el futuro llegó hace rato. Lo cierto es que la IA (en resumen: máquinas que presentan ciertas capacidades creativas -¿cognitivas?- similares al del ser humano) y más precisamente Chat GPT (prototipo que se especializa en el diálogo artificial, modelo de lenguaje ajustado con técnicas de aprendizaje) pusieron en jaque el concepto de verdad en épocas de la posverdad. “¿Quién escribió esto?” podría ser la pregunta si nos circunscribimos a la literatura, que es a eso a lo que nos dedicamos en Fundación La Balandra. Si antes la pregunta era si soñaban los androides con ovejas eléctricas, ahora es: ¿pueden las máquinas superinteligentes escribir mejor que los seres vivos? Para ampliar este debate, convocamos a comunicadores, periodistas, escritores, docentes, gestores culturales, para que nos dieran una visión de este fenómeno que, una vez más, y como en otras etapas de la humanidad -pero esta con su particularidad- está poniendo en jaque la forma de representar su propia existencia.

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