Lecturas: Torrente y otras aventuras

Por Anahí Flores

TorrenteComo un torrente de agua repentino, se nos viene encima la voz de la nouvelle que abre Torrente y otras aventuras, de Mariano Quirós (Factotum Ediciones, 2019). “Voy a empezar por contarles de la primera vez que mamá le pegó a papá”, arranca, y a partir de ahí se despliega, sin siquiera un punto y aparte en todo el texto, la historia de la vida del protagonista. Salta de un tema a otro sin pausas, la voz no respira y el lector tampoco. Conviene, después de la nouvelle, hacer una pausa antes de retomar la lectura con la segunda parte del libro: una serie de cuentos donde volvemos a meternos en los paisajes agobiantes, húmedos, calurosos, los mismos que aparecen en Una casa junto al Tragadero (novela), Campo del Cielo (cuentos) y en la nouvelle ya mencionada que da nombre a este libro. Todas esas historias comparten una misma atmósfera; uno sospecha que los personajes de un relato podrían cruzarse, de pronto, con los personajes de otro, y tal vez lo hagan.

En varios de los cuentos de “Otras aventuras” (la segunda parte del libro), los personajes son abandonados en pueblos perdidos de donde no se pueden ir. En “Abráceme, padre”, al protagonista lo dejan sin auto en una cabaña perdida; en “El niño y el monito”, un escritor busca un hotel inexistente, se le acaba el efectivo y encima diluvia; en “Los vendedores de pollos pequeños”, un preadolescente que sigue a su padre en un negocio pasa la noche esperándolo; en “Pájaros en la cabeza” dos amigos salen a cazar, a uno de los dos algo le ocurre y el otro queda solo y desesperado, en un campo lleno de cotorras. Parecería que a todos, de una forma u otra, los abandonan lejos de las ciudades y sucumben a la confusión, especialmente cuando llega la noche y las velas se apagan o la lluvia golpea con más fuerza.