Lecturas: Lo más natural del mundo

Por Redacción Fundación La Balandra

Lo más natural del mundo (Desde la gente, 2019) es un collage de momentos de la vida de Roberta, el personaje que actúa como engranaje de las historias que componen este nuevo libro de cuentos de Anahí Flores.

Lo más natural del mundoCada relato es un episodio fugaz que involucra a una Roberta que parece, solo parece, aceptar su realidad con resignación y hasta cierta indiferencia.

A través de éstas historias, seguimos a Roberta por diferentes itinerarios, envuelta en situaciones cotidianas, íntimas, inquietantes, fragmentos volátiles de una existencia cercada por el absurdo, agobiada por lo surreal y con leves matices de humor, ironía e incluso terror. Roberta se desconcierta, reflexiona, se sensibiliza frente al mundo.

El libro está dividido en dos partes. La primera: Una distancia prudente, agrupa historias que nos muestran a una Roberta en situaciones mínimas de su cotidianidad. La vemos a orillas de una playa teniendo que afrontar el encuentro fortuito con una réplica exacta de ella misma que le podría hacer cambiar el eje de su existencia; también intentando abordar un tren que nunca termina de salir de la estación y donde, quizás, quedará atrapada para siempre deambulando por los andenes; o visitando a una prima, para descubrir una realidad que se filtra sutilmente en el plano de lo fantástico.

Pero tal vez el relato más inquietante de esta primera parte, y en el cual percibimos con más intensidad la esencia de Roberta, sea ese donde la observamos pasear por un valle mientras nieva y, de pronto, aparecen liebres, como surgidas de la nada, que escapan hacia la cima de una montaña cercana donde titila una luz enigmática. ¿Qué hay allí? ¿Qué las atrae? ¿Sucumbirá Roberta a ese llamado o permanecerá extática dejando impasiblemente que la nieve la cubra por completo?

La segunda parte: Todo lo que Roberta quiere, agrupa una serie de historias donde seguimos a una Roberta en viaje o como turista, aunque ahora también con su novio. La acompañamos en caminatas que nunca llegan a destino, a enfrentarse a un absurdo piquete de andinistas, a excursiones donde se encuentran con personajes misteriosos y a una variedad de situaciones donde nuevamente lo absurdo y surreal se manifiesta para desafiar la razón y el sentido común.

Sin embargo, en este contexto de angustia y hasta desesperación, no podemos dejar de presentir una Roberta subterránea, abismada en sus pensamientos y reflexiones sobre la existencia, como cuando una noche de campamento sale de la carpa a hacer pis y frente a un lago reflexiona sobre ser y estar en el mundo, en este mundo.

Como le ocurre a la propia Roberta, que deambula atrapada en su realidad singular, a nosotros como lectores nos pasa lo mismo. A medida que avanzamos con las historias y vamos armando al personaje, en simultáneo nos vamos hundiendo en las arenas movedizas de una escritura limpia y precisa, con matices poéticos e imágenes potentes, vívidas y sutiles a la vez, que nos hacen empatizar con el absurdo que rodea a Roberta, una realidad cercana a la nuestra, una realidad inquietantemente natural.