Lecturas: Ensayos de la muerte

Vincular la realidad, lo onírico y lo metafísico

Por Redacción Fundación La Balandra

Ilustracion - Ensayos de muerte

Ilustración: Andrés Casciani

Lo macabro, lo fantástico y, por supuesto, la muerte como un común denominador, se entrelazan en las historias de Ensayos de muerte (2020), de Jonatan Consoli. En muchas de ellas los personajes son personas comunes agobiadas por los sufrimientos de la existencia y la culpa y, excepto en el cuento “El libro”, donde un personaje de una época pasada se interna en las catacumbas de un castillo fortaleza en busca de un libro sagrado que contiene los secretos de la existencia, el resto de las historias parten de una situación realista que podría ocurrir en cualquier momento, en cualquier lugar.

En “Una jornada sin sol”, el pesar de una pareja de ancianos por la muerte de su hijo se ve reflejado en el entorno donde viven.

En “Un ser despreciable”, un ermitaño del bosque rescata una niña que se convierte en la luz de su vida, pero tal vez a un precio muy alto. 

En “Silencio” un hombre mayor convive con los fantasmas de la guerra en la soledad del campo y en su delirio de una realidad imaginada se aferra al pasado que la psicología quiere borrarle. 

En “Mamá ¿dónde estás?” la desesperación por un encuentro imposible entre un hijo con su madre lleva la angustia desesperante al límite.

En “Perdido”, el viaje de tres amigos en auto por una ruta se puede transformar en la pesadilla que, paradójicamente, los encauce en su destino.

En “Trascender”, un hombre le cumple el último deseo a su amigo moribundo: guiarlo más allá de las fronteras de este mundo.

Y en “Filomena”, cuento que cierra el libro, un hombre debe enfrentarse a las consecuencias de tener que poner fin al sufrimiento y el dolor de su esposa postrada y agonizante.

Dolor, sufrimiento, culpa, locura. A partir de estos temas se construyen las historias de este libro para reflexionar sobre los puntos de conexión entre la vida y la muerte. 

Pero hay también otro elemento en estos cuentos que termina de definir sus atmósferas oscuras y opresivas, y es el vínculo entre los planos de la realidad y lo onírico y lo metafísico por donde transitan las emociones y las angustias de los personajes y donde, además, se definen sus destinos.