Lecturas: Chau Chau Chau

Una comedia negra argentina

Por Diego M. Herrera

Tapa Chau Chau ChauSi los 90 fueron para la clase media argentina los tiempos de la utopía reaccionaria de la convertibilidad, el 2001 fue el aterrizaje forzoso. La explosión de la burbuja menemista fue un contacto duro y cruel con la realidad que dejó a la mayoría de la población en el infierno de la pauperización, la miseria y la desesperación.
En ese 2001 argentino de calles en llamas y sueños de primer mundo convertidos en pesadillas se sitúa Chau Chau Chau (Editorial Conejos, 2019), primera novela de Florencia Gómez García. La historia comienza cuando la protagonista y su madre ganan un departamento en Puerto Madero a través de un llamado telefónico al programa de Marcelo Tinelli. A partir de ese golpe de suerte creen que podrán abandonar su presente de privaciones. Pero, crisis mediante, el ansiado y salvador departamento se transformará en farsa y desilusión.
La protagonista es una chica de Flores de padres separados y a la deriva como tantos adolescentes. Una joven que está terminando la secundaria a los tumbos, sin perspectivas ni horizontes a la vista y que trata de encontrar algún sentido en el medio de ese clima de explosión social.
A través de esta narradora atolondrada, desfachatada y casi siempre extrañada, avanza una novela de iniciación, del paso a la adultez, de aprendizaje. Florencia Gómez García, que estudió montaje cinematográfico en la Universidad del Cine, estructura la novela en base a capítulos breves y con imágenes potentes como si fueran escenas de un guión cinematográfico. Por momentos parece que estamos ante esas películas de la nueva comedia norteamericana (Supercool, Wayne´s World, Zoolander, Funny People, entre tantas otras) donde se puede encontrar un humor absurdo y por momentos desaforado, como el del personaje principal de esta novela. Si Chau Chau Chau tuviera una fiel adaptación cinematográfica se obtendría una comedia negra argentina que podría inscribirse en esa tradición narrativa.

Chau Chau Chau resultó seleccionada por la Bienal de Arte Joven Buenos Aires 2019.