Cuestiones de oficio

16 cosas para tener en cuenta a la hora de enviar material a un concurso

Por Anahí Flores

16 cosas para tener en cuenta a la hora de enviar material a un concursoMe encanta hacer listas. Listas sobre las cosas más diversas. Sobre todo, listas caóticas que aparentemente enumeran cosas que no tienen relación entre sí. A veces, elaborar listas me ayuda a organizar las ideas. Por eso se me ocurrió hacer una lista para hablar sobre un tema que nos interesa a muchos de quienes escribimos: los concursos literarios. El orden que elegí es el orden espontáneo en el que fui pensando cada tema; podría haber sido otro.

1) Leé bien las bases.

Muchas veces las obras son descartadas de un concurso porque el autor no cumplió con las bases (la extensión no es la que piden, la tipografía es otra, los márgenes no se respetan, el autor olvidó poner seudónimo, etc.).

Leer las bases con atención evita este contratiempo.

A veces hay diferencias mínimas entre las bases de un concurso y las de otro, por eso no hay una norma a seguir que uno pueda aprenderse de antemano, sólo generalidades (suelen pedir cierta tipografía, cierto espaciado entre renglones, cierto tamaño de letra, pero como eso varía, insisto: leé bien las bases).

2) Tené en cuenta la fecha límite de admisión (puede pasar que sea con horario) y procurá no dejar para anotarte a último momento.

Tal vez ya hayas googleado y hayas observado que hay muchos concursos en España. La fecha límite, que a veces es con hora precisa —23:59 minutos de tal día—, corre con el horario del país organizador. Tené en cuenta la diferencia de huso horario si vas a enviar material a último momento.

También, si se envía el material sobre la hora, es importante considerar que muchos pueden estar haciendo lo mismo. Y si se trata de una plataforma a través de la cual uno se anota, el sitio puede saturarse, la página tardar en cargar… y uno quedarse afuera porque la inscripción demoró más de lo previsto y ya pasó la hora límite (por temas de conexión, mucha gente en el sitio al mismo tiempo, etc.).

3) Tomá nota de la fecha estimada en la que darán los resultados.

Lo mejor es mandar el material a concurso y luego olvidarse del tema. No andar todo el tiempo preocupado por si se ganó o no y cuándo estarán los resultados.

Sugiero leer las bases sólo cuando uno envía el material, ya que ahí suele decir la fecha de los resultados, a veces aproximada, o bien muy precisa pero que después rara vez se cumple. Y, en ese momento, anotar en la propia agenda esa información. Cuando llega la fecha, entonces sí se puede entrar a la página y ver si ya están los resultados o el anuncio del jurado se postergó.

Por lo general, a los ganadores les avisan antes por correo o teléfono, pero la comunicación puede fallar y no está de más confirmar la lista de premiados, cuando esté disponible.

4) Tomá nota de cada obra que envíes a concurso.

Podés llevar este registro en un archivo donde anotes el nombre del concurso, la fecha en que darán los resultados, la obra que enviaste y el seudónimo. Así no enviás el mismo cuento a dos concursos que se realicen simultáneamente. O, si lo hacés, hacerlo con conciencia y si ganás en uno, retirar la participación del otro (muchas veces piden, en las bases, que los cuentos que se envíen no hayan sido premiados en otros concursos ni estén pendientes de los resultados).

5) Si en un concurso no te piden que la obra sea inédita, aprovechá y enviá algo ya editado. Porque la mayoría pide inédito, entonces reservá tus textos inéditos para esas ocasiones.

6) No mezcles tipografías, ni metas imágenes en el archivo que vas a enviar (a menos que se indique lo contrario en las bases y la obra lo amerite).

7) Si el concurso dice “tantas páginas como máximo” y el cuento que querés enviar es más largo, no uses el viejo truco de poner menos espaciado entre renglones o escribir de borde a borde de la página sin dejar márgenes. Hay concursos que no especifican espaciado o márgenes, pero eso tampoco es excusa. Este tipo de actitudes se huele a la legua y cae mal al prejurado o al jurado, que debe leer un texto más largo de lo estipulado. También puede ocurrir que la propia organización del evento, al ver algo así, lo elimine y el texto ni siquiera pase de ese punto.

8) Pensá en el seudónimo. Si te gustan las listas, podés tener una lista de seudónimos disponibles. No los repitas en dos concursos que tienen los mismos jurados, o que se realizan en el mismo país. No firmes “Hello Kitty”. Existen casos de jurados que descartaron al participante por tener seudónimos de ese tipo: aniñados o cursis… Ya sé que eso es prejuicio, pero que pasa, pasa.

9) Tené presente el tema ecológico (que tiene también directa relación con el económico, por la impresión y por el envío). O sea: priorizá los concursos que acepten envíos por mail o plataformas. Existen todavía concursos que piden tres, cuatro, cinco o más copias del trabajo, impresas de un solo lado, a doble espacio… termina siendo una cantidad enorme de hojas y, si encima hay que enviarlas por correo, sale un dineral. A veces, para colmo, exigen que el envío sea por correo certificado. A esta altura, creo que este tipo de eventos que gasta tantos recursos (todo va a la basura después) no vale la pena por un tema ético.

10) Descartá aquellos concursos en los que hay que pagar para participar. Muchas veces esos concursos ofrecen premios económicos tentadores, pero también hay una letra chica que dice que el premio puede ser declarado desierto (leé siempre la letra chica de los concursos). Y entonces, ¿a dónde va el dinero de todas las inscripciones…? Buena pregunta…

11) Descartá aquellos concursos que prometen que se hará una antología con los supuestos premiados, quienes tendrán que pagar por página publicada, o bien comprar una cantidad mínima de ejemplares (que se pagan, por supuesto, por anticipado). Si vas a presentarte a un concurso en el que el premio es participar de una antología, asegurate de que no te pidan que pagues nada, ni antes ni después de haber sido publicado, y que den ejemplares gratis a los autores. Sobran las empresas que hacen las antologías nomás para vendérselas después a los supuestos premiados.

12) No te deprimas si no ganás nada.

Este punto es muy importante. Ganar o no ganar no define la calidad de lo que uno está escribiendo. Ganar es un estímulo, sin duda, y abre puertas, pero no define nada. Si uno va a dejar de escribir porque no gana concursos, entonces es que muchas ganas de escribir no tenía y en ese caso mejor que pare, porque gente que escribe, sobra.

13) Hacé una proyección de los concursos a los que pensás enviar. Muchos concursos son anuales, entonces uno puede prepararse con tiempo.

14) Tomate un tiempo para conocer la institución que organiza el concurso. Desconfiá si el mail al que hay que enviar la obra es gmail, yahoo o la dirección de una persona (o sea: no una institución).

Y si es una institución, googleá y estudiá su perfil para saber si es un concurso serio (hasta qué punto tiene un compromiso con la literatura), si es un concurso con trayectoria, si anuncia a los integrantes del jurado, etc.

15) Un detalle a tener en cuenta cuando quien organiza el concurso es una editorial: puede ser una editorial seria (las hay y por suerte son muchas) o bien una editorial que se dedica a la autoedición. En este segundo caso, es posible que esté buscando datos de escritores que quieran ser, en algún momento, clientes que se autoediten. Por lo general, este tipo de concurso es el que ofrece a los premiados una antología pagada por los mismos supuestos premiados (ver puntos 10 y 11). Queda en cada uno querer participar de un evento con estas características, o no.

16) Los derechos de autor.

Asegurate de que al participar del concurso mantengas los derechos sobre la obra. Tiene que haber mucho dinero en el premio para que los dejes ir. No debería ser algo barato.

Se me ocurren algunas cosas más para agregar, pero prefiero detenerme aquí. Dicen que las listas pueden ser infinitas, pero con este pantallazo ya tenemos un buen panorama para reflexionar antes de enviar, o no, nuestra participación a un concurso.